Esta investigación aborda esta brecha proponiendo una redefinición estructural del
funcionamiento emocional mediante la construcción de una teoría emergente (Strauss & Corbin,
1990). Las emociones se conceptualizan no como estados singulares, sino como configuraciones
emergentes producto de la interacción de múltiples capas funcionales dentro del sistema humano
(Barrett, 2017; Damasio, 1994). Esta perspectiva se alinea con avances en la teoría de sistemas y
en la investigación neurocognitiva (Pessoa, 2008; Panksepp, 1998), y los extiende hacia un marco
coherente diseñado explícitamente para aplicaciones predictivas y estratégicas en sistemas sociales
(Camerer et al., 2005; Elster, 1999).
1.1. Fundamentos conceptuales
La teoría propuesta se apoya, pero a la vez trasciende críticamente, el modelo clásico del cerebro
triuno. Si bien dicho modelo introdujo una heurística útil al distinguir entre funciones reptilianas,
límbicas y neocorticales, ha sido ampliamente cuestionado por su simplificación anatómica
(Pessoa, 2008). Los hallazgos contemporáneos de la neurociencia afectiva demuestran que las
emociones no están localizadas en estructuras aisladas, sino distribuidas en redes neuronales
altamente integradas (Panksepp, 1998; Pessoa, 2008). Por ende, este marco no plantea una
segregación neuroanatómica estricta; en su lugar, adopta una interpretación funcional que enfatiza
modos de procesamiento más que regiones cerebrales fijas.
Bajo una perspectiva constructivista y sistémica, la experiencia emocional no es una reacción
automática pasiva, sino una predicción activa que el cerebro realiza combinando estímulos
exógenos con conceptos aprendidos (Barrett, 2017; Damasio, 1994). Dentro de este marco, el
funcionamiento emocional se organiza en tres sistemas principales que operan concurrentemente:
• Sistema instintivo: Responsable de respuestas orientadas a la supervivencia, detección
rápida de amenazas y tendencias automáticas de acción. Como señala LeDoux (1996), este
procesamiento sigue vías subcorticales rápidas que priorizan la inmediatez por sobre la
precisión adaptativa (véase también Panksepp, 1998).
• Sistema socioemocional: Regula el significado relacional, la construcción identitaria y la
modulación afectiva en contextos sociales. Las emociones en este nivel están fuertemente
moldeadas por el aprendizaje, las normas y la retroalimentación interpersonal,